EL VATICANO Y TEOTIHUACÁN: UN ARQUETIPO COMÚN QUE NOS REBELA EL TESORO DEL JAGUAR

Esta es una de las muchas reflexiones emanadas de la lectura de la novela La caleta del Jaguar, una vez descubierto el calado del tesoro. A primera vista parecen mundos opuestos, pero la imagen aérea de la Plaza de San Pedro en el Vaticano y la de Teotihuacán en México comparten conexiones simbólicas y urbanísticas muy potentes porque ambos fueron concebidos como centros espirituales en honor a la energía superior. La Plaza de San Pedro es el corazón del cristianismo católico, el punto de encuentro entre lo humano y lo divino, al igual que Teotihuacán, la ciudad sagrada mesoamericana, el lugar donde se creó el cosmos, “el lugar donde nacen los dioses”. Ambos son escenarios rituales, cargados de significado cósmico y religioso que responden al arquetipo común, ese que simboliza la pieza principal del tesoro que la Doctora de la Mafia tendrá que rescatar en su última y peligrosa misión.

El parecido es razonable, ambas responden a un mismo modelo ancestral del espacio axial sagrado. Un esquema que aparece una y otra vez en la historia como se nos muestra en la novela, también está presente en los templos egipcios, los foros romanos imperiales, las ciudades ceremoniales de otros rincones de América o las legendarias ciudades mesopotámicas. Todas acuden al mismo arquetipo cuando quieren representar el orden cósmico.

Volvamos a los dos monumentos elegidos, ambos usan la geometría para expresar poder y orden: Bernini usa en San Pedro un óvalo y un eje central, símbolo de abrazo, unidad y universalidad de la Iglesia. Teotihuacán lo hace con una traza ortogonal y los ejes astronómicos, reflejo del orden del universo y del tiempo sagrado. La geometría no es decorativa, es una manera de organizar la experiencia espiritual en el que en ambos espacios el fiel avanza, tanto hacia la Basílica de San Pedro como en la Calzada de los Muertos hacia el eje ceremonial de las pirámides. Teotihuacán está alineada con eventos astronómicos como los solsticios y los ciclos solares, la luz en definitiva, la misma hacia la que San Pedro se orienta simbólicamente como eje cristiano de la Luz del Mundo.

¿Diseños calcados?

La sensación de “diseño calcado” no es casual. No se trata tanto de que uno copie al otro, sino que ambos responden al mismo arquetipo común. Por eso, cuando los miras como un espacio la similitud es sorprendente con un eje central dominante que orienta, dirige hacia un punto sagrado representado en forma de pirámides o de basílica. La simetría también es común, ambos espacios están pensados para verse desde el centro y en frontal, simetría bilateral, sensación de estabilidad, eternidad y control. La simetría no es estética, es una disciplina para colocar cada cosa en su sitio.

Tampoco es ninguna coincidencia, y en eso la lectura de La caleta del Jaguar conduce al lector a través del tobogán del misterio dejando claro que los centros de poder se levantaron siguiendo el mapa que sobre la tierra forman los antiguos nodos.
Descubre toda la novela a través de www.lacaletadeljaguar.com

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