Este pasaje histórico sobre una famosa leyenda atribuida al rey español Felipe II es otro de los puntos interesantes y enigmáticos en torno al gran misterio que Sofía Otero, la Doctora de la Mafia, irá descubriendo progresivamente junto al lector conforme avanza la novela. El pasaje se origina en la parte que lleva a la doctora al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en España para obtener una de las grandes pistas que en su día permitió al narcotráfico colombiano hacerse con el tesoro del Jaguar.
El lector descubrirá la relación entre la misión de la doctora buscando el tesoro y esta leyenda sobre el monarca español que se inicia en un episodio real contado por Fray José de Sigüenza, cronista de El Escorial, sobre un perro grande y negro que aparecía por las noches y aullaba. La leyenda sostiene que Felipe II ordenó que lo ahorcaran y que su cuerpo quedara expuesto en una de las torres, y ahí es donde aparecen las pesadillas de Felipe II. Según la tradición, el perro continuó apareciéndose al rey en sueños y perturbándolo con sus ladridos. La versión más dramática cuenta que, cuando Felipe II regresó definitivamente a El Escorial para pasar allí sus últimos días, seguía escuchando los ladridos del perro, a pesar de que el animal llevaba años muerto. Es decir, la leyenda convierte al perro en una especie de perro de la conciencia y esta información la tenía una persona que, desde el otro lado del Atlantico, se cuestiona si el animal en realidad es un jaguar melánico, es decir, una pantera, con poderes semejantes a un tesoro misterioso. Veamos un párrafo de la novela en la conversación de Sofía Otero con una experta:

“Felipe II era un fiel servidor de los dogmas del catolicismo, un obseso de las reliquias, llegó a recopilar miles procedentes del mundo entero, que hizo colocar por todos los rincones del monasterio para su protección; al mismo tiempo se dejaba seducir por los misterios de la astrología y alquimia. Trataba de hallar la piedra filosofal, la pócima milagrosa que tal vez podía ser el oro potable del que hablaban los textos alquimistas, que al ser ingerido pusiera fin a sus males físicos, principalmente a una supuesta maldición del más allá que lo perseguía y atormentaba en forma de un perro negro oscuro de ojos profundos, muy siniestros, con unas fauces felinas y afiladas, que lo sumía en unas horribles pesadillas y se le aparecía en momentos determinantes de su vida, cuando moría algún ser querido, incluso, según la leyenda, se le apareció en su propia muerte. ¿Era aquel perro una pantera? Fue la cuestión espontánea que se me vino a la mente conforme escuchaba a Belén su relato”.
Descubra la relación de esta leyenda del perro negro de las pesadillas del rey con la pieza principal del tesoro del Jaguar a través de las páginas de la novela, disponible en Colombia en la Librería Nacional, en buscalibre.com.co y en España la edición colombiana está disponible a través de amazon.es.
