LA ENIGMÁTICA CONEXIÓN ENTRE EL REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL Y EL MISTERIO DEL JAGUAR

Hay una estrecha e interesante relación entre la trama de La caleta del Jaguar y el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde transcurren algunas de las escenas del relato, en el que se pone de manifiesto el cariz esotérico de esta histórica edificación comenzada por el rey Felipe II en 1563, un complejo que terminó convirtiéndose en una ciudad del saber, aparte del monasterio, se construyó la basílica, el palacio, el panteón real, el colegio, el seminario y una extraordinaria biblioteca que adquiere un especial protagonismo en la novela.
Felipe II no quiso reunir únicamente libros religiosos. El monarca mostró un interés considerable por la alquimia, entendida en el contexto del siglo XVI como una disciplina situada entre la química, la medicina, la filosofía natural y la búsqueda de los secretos de la naturaleza. Su biblioteca debía contener por tanto todo el conocimiento disponible en su época: filosofía, historia, lenguas antiguas, astronomía, matemáticas, geografía, ciencias naturales, etc. La propia documentación de la Real Biblioteca menciona mapas, esferas, astrolabios e instrumentos científicos. En esa misma biblioteca hay un libro que va a adquirir una relevancia definitiva en la última misión de la Doctora de la Mafia.
Para ello, la doctora Sofía se asesorará adecuadamente acerca del monumento cuya arquitectura incorpora deliberadamente una evocación simbólica de la parrilla de San Lorenzo, parte del probable significado simbólico que quiso darle Felipe II al conjunto, que también se relaciona con el Rey Salomón, la geometría sagrada y la idea renacentista del «Templo de la Sabiduría”. El Escorial está lleno de símbolos y referencias bíblicas, clásicas y mitológicas. En la fachada de la basílica aparecen las figuras de David y Salomón, que ocupa un lugar especialmente destacado y ha alimentado durante siglos la idea de que Felipe II quiso construir una especie de nuevo Templo de Salomón. Felipe II tenía una profunda admiración por el Templo de Jerusalén.

En el diálogo que la doctora mantiene con una especialista que la asesora sobre la historia y las características del lugar donde debe hallar su primera pista, encontramos este párrafo del libro. La frase es de Belén, el nombre de la historiadora que conversa con Sofía Otero:

“Está claro que el rey poseía mucha información, seguramente acertaría a encontrar la conexión entre este mundo y esa otra dimensión desconocida sobre la que se han erigido muchas religiones, en su caso el catolicismo, estoy segura que halló la clave que lo explicara todo y en esa certeza España no hizo sino abanderar las guerras en defensa del catolicismo, en las que empleó prácticamente todos los recursos del imperio. La irracionalidad del tal empeño, que costó la ruina a España, solo se justifica, desde mi punto de vista, por una certeza basada en una información oculta, no por un simple acto de fe”.

Esta afirmación está directamente relacionada con el documento que pondrá a la doctora sobre la pista del gran tesoro del Jaguar. Descúbralo a través de las páginas de la novela, disponible en Colombia en la Librería Nacional, en buscalibre.com.co y en España la edición colombiana está disponible a través de Amazon.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *