Muchos son los personajes que aparecen en la novela La caleta del Jaguar, fruto de la vida loca de Sofía Otero, la Doctora de la Mafia, y ninguno de ellos pasa inadvertido, muchos de ellos por ser relevantes nombres ligados al narcotráfico en Colombia y por haber adquirido un grado de protagonismo e intimidad en la vida de Sofía, y por ende en el relato, muy destacados. Es el caso de Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, ampliamente conocido por haber sido uno de los principales líderes del Cártel del Norte del Valle, a pesar de que, a diferencia de la mayoría de los bandidos del narco, él nació en una familia de clase media-alta sin problemas económicos y llegó a estudiar Economía.
Chupeta conoció a una espectacular Sofía Otero en pleno auge de su carrera delictiva, siendo a esas alturas uno de los hombres más ricos de Cali con una gran fortuna. Se inició en el Cártel de Cali bajo las órdenes de los hermanos Rodríguez Orejuela, posteriormente se independizó y se unió a la facción liderada por Orlando Henao Montoya en el Cártel del Norte del Valle. Fue pionero en forjar alianzas internacionales, sobre todo con los narcos mexicanos.

Para cuando se entregó en 1996 de forma voluntaria a la justicia colombiana para cumplir una breve condena ya su relación con la Doctora de la Mafia era muy estrecha. La novela narra la escena exacta en la que ambos coinciden en una conocida discoteca de Cali, cómo el destino los une, a consecuencia de una traición que Sofía Otero sufre por parte de su alma gemela, Víctor Mejía alias El Mellizo. A partir de entonces, Chupeta tendrá un papel muy importante en la vida de Sofía, tal como irá descubriendo el lector. Para muestra, reproducimos este párrafo, como siempre narrado en primera persona en la voz de la Doctora de la Mafia:
“Cali era muy grande y muy pequeño a la vez, depende de como se mirara, una mujer como yo, con ese alto nivel de vida, primero exhibida por todo lado con Tato, luego con el Mellizo, ahora con Chupeta, no podía salir indemne de las etiquetas y las habladurías. La reputación fue aumentando conforme aumentaba la confianza y la frecuencia de las rumbas con Juan Carlos. Los chismes no hacían sino crecer, eran el alimento preferido de los diferentes demonios que flanqueaban mi camino. Para luchar contra ellos, trataba de repetir el mismo mantra mirándome al espejo: ser amiga de un ruso no me convertía en rusa a mí también. No siempre el espejo me devolvía la tranquilidad de conciencia que yo buscaba».
Chupeta sería detenido en Brasil años más tarde, la policía brasileña lo capturó en agosto de 2007 y lo identificó formalmente mediante sus huellas dactilares y registros de voz. Fue extraditado a Estados Unidos en 2008. Decidió colaborar con la fiscalía estadounidense y se convirtió en una pieza clave en el famoso juicio en Nueva York contra El Chapo Guzmán. Quedó en libertad en diciembre de 2024 e ingresó junto a su familia directa en el programa federal de protección de testigos bajo una identidad estrictamente confidencial. Atrás quedó su vida de ostentación en Cali y la historia escrita con Sofía Otero, quien guarda en su altar de su casa de Cali una fotografía de Juan Carlos juntos a los seres queridos de su vida.
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